Las etiquetas y mi hija, o cómo dejó los chupetes

Esa extraña manía. 

Nuestra bichita siempre usó chupete. Al día siguiente de nacer, me sugirieron las enfermeras ofrecerle uno, ya que costaba mucho calmarla durante la noche. Ni siquiera se dejaba hacer la prueba del talón. Le costaba hacer caca, comía poquito, y estaba irascible.


Cuando llegamos a casa y pasaron unas horas nos percatamos de que lo que sucedía es que estaba estresada, agobiada de tanta visita, gente en la habitación, enfermeras, pruebas… Ella tan sólo quería estar tranquila, comer tranquila, dormir en paz, disfrutar del piel a piel. Así conocimos una bebé completamente distinta a la que vimos las durante las dos noches y un día y medio de hospital.

No es que tuviéramos planeado ofrecerle chupete nada más nacer, tenía uno que compré por si a caso antes de que naciera; a parte del típico que te regalan súper molón, y lo puse en la bolsa del hospital.

Siguió con bastante apego a su chupete, y decidimos comprar varios de distintos materiales y formas para que no se acostumbrara sólo a uno, o por si lo perdíamos, poderlo solucionar con cualquier otro.

Tenía chupetes divertidísimos, y los combinábamos según la ocasión. Un par en el bolso, uno en casa de los abuelos, otro en el coche, otros dos en la cuna… Todo bajo control.Regalo especial; chupete molón

Hasta el día que en una de las otitis que tuvo alrededor de los 7-8 meses, ya no lograba dormirse succionando esas gomitas, porque con la succión el dolor se intensificaba. Así de repente y de un día para otro dejó de usarlos. Sin más.

Pasamos las peores noches que hasta entonces habíamos vivido, con la otitis.

Con los días empezaba a ponerse el dedo en la boca para relajarse y dormir, aunque no lo mantuviera durante toda la noche en la boca; sino que lo soltaba en cuanto se dormía. Durante esas semanas comenzó a distraerse tocando y buscando las etiquetas de sus juguetes, le compramos un Dou-dou llenito de etiquetas de diferentes formas, colores y texturas. También descubrió que casi todas sus prendas tenían esas maravillosas cintas largas (y con varias hojas!).

Así, una cosa se relacionó con la otra, etiquetas; relajación; y dedo en la boca: siesta segura.


Fue desarrollando una notoria preferencia por las etiquetas de las prendas de ropa, las de su Dou-dou eran de otros tejidos. 

De esta manera dejó el chupete y desarrolló esa extraña afición, que al principio veía como rara y poco común, y con el tiempo he ido viendo que es más habitual de lo que pensaba.

Estuvo hasta los 18 meses sin hacerles caso, así que decidimos retirarlos todos definitivamente, por miedo a que se habituara a algo que en poco o mucho tendríamos que retirar. 

No hemos conseguido deshacernos todavía del dedo en la boca para dormirse, y sigue tocando etiquetas cuando tiene sueño. Pero no tenemos prisa, todavía es una bebé, y desde nuestro punto de vista cuando sea madura para entenderlo, iremos preparándola para dejar el dedo. 
Os invito a compartir vuestras experiencias con el chupete, con el dedo, o con hábitos que les relajen como en nuestro caso las etiquetas. 

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