ACOSO ESCOLAR: Cuestionarse el acoso desde la responsabilidad de la maternidad/paternidad.

ACOSO ESCOLAR: Cuestionarse el acoso desde la responsabilidad de la maternidad/paternidad. Ser madre y reflexionar sobre los propios actos durante la infancia. Acoso escolar: PROBLEMA invisibilizado durante mucho tiempo. No puedo ser tu ejemplo. 

 

¿Cómo nos sentimos frente el concepto Acoso Escolar?

Desde que tuve a mi hija que hay un tema con el que me siento especialmente sensible (si es que se puede llamar así, ética y moralmente en mi caso), y es el tema del Bulling o el acoso escolar.

Considero que no he sido víctima del acoso escolar a lo largo de mi escolarización; tal y como  considero el acoso escolar: acción de acoso hacia otro compañero de manera repetida y prolongada a lo largo del tiempo.

Aclaro esto, porque, creo que no se debe confundir, con que todos en algún momento de nuestra vida no hayamos sido invitados a un cumpleaños, o nos hayamos podido sentir rechazados al querer formar parte de un grupo, o hayamos sido víctimas de una broma pesada.

Continuando. No he sido víctima del acoso escolar, pero desde hace un tiempo y especialmente (aunque no fuese el detonante) a raíz del nacimiento de mi hija; siento un malestar dentro de mi que me hace cuestionarme, si algunas de esas acciones que llevé a cabo en mi infancia hacia mis compañeros, hoy se podrían denominar bulling o acoso escolar.

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Recuerdo de infancia: papel del acosador.

No recuerdo haber golpeado violentamente a alguien (como vemos en los vídeos en la actualidad; entonces no cabía la posibilidad de registrar el acto), aunque sí recuerdo hacer putaditas a compañeros. Yo no era de los machacones, más bien me caracterizaba por ser defensora de las causas perdidas, aunque reconozco que recuerdo en varias ocasiones subirme en el carro de hacer la gracieta cansina, o al de no hacer nada al respecto cuando algún compañero se podía sentir mal. Por otra parte, era capaz de movilizar la clase para darle la vuelta a una situación donde hacían la puñeta siempre a alguien e invertir los papeles, o de lograr que la mayoría de mis compañeros se pusieran en pie para defender los derechos de comunes o de alguien en concreto si lo consideraba una injusticia (por aquel entonces; que magnitud le dábamos a eso de las injusticias del día a día…).

Dicen que en el fondo no dejamos de ser animales, y que desde que nacemos estamos preparados para sobrevivir y defendernos, pero ¡leche!, a veces hay aspectos de la humanidad que dan mucho asco.

Hija, no debo ni puedo ser tu ejemplo a seguir. Aunque puedes aprender algo de mi experiencia.

Dicho todo esto, he de reconocer, que me siento mal. Que no me siento orgullosa. Que estoy segura de que hoy veríamos en esas tonterías (que me parecían a mi entonces) algo parecido al acoso escolar.

Que el acoso escolar no es algo nuevo que haya empezado a ocurrir recientemente, sino que es algo que estaba ahí desde hace muchísimo tiempo, pero que no nos atrevíamos a visibilizar.

¿Quizás sea por vergüenza? Y no me refiero solamente a la vergüenza que pueda sentir (aunque no debiera o no es justo) el agredido, sino también a la que puede sentir el agresor reflexionando sobre sus actos.

Creo que es importante educar a nuestros hijos y ofrecerles una perspectiva real de lo que vivimos y sentimos sobre el acoso escolar. Que es importante que todos, y repito TODOS (padres, maestros, sociedad, comunidad), nos impliquemos en educar a nuestros hijos en el “no permitan que…” en lugar de “mientras a ti no te lo hagan, no te metas”, en el “la agresión no es el camino” en lugar de “si te pegan, dale fuerte”, o “pega cuando la profesora no te vea”.

¿Cuantas veces habéis oído alguna de estas frases en la puerta del colegio o en el parque cuando un niño transmitía a su madre su malestar?

¿Porqué siempre se muestra el lado de la víctima como el que puede ayudar a concienciar, cuando, estoy segura, de que existen más personas como yo, que no pueden estar completamente orgullosos de sus actos? Creo que silenciar lo que es el total de malestares que genera el acoso escolar, es como seguir tapando que ocurre en las escuelas hoy día (como se ha hecho durante mucho tiempo).

 

Hablar sobre ello con los hijos: sinceramente.

Si llega el día en que mi hija me pide consejo porque se siente acosada; no será gratificante para mi: pero no le mentiré.

No le engañaré diciéndole que algún día yo también me sentí así: reconoceré que en ocasiones también hice cosas que no estaban bien, y no será agradable reconocer que no soy el ejemplo a seguir; pero tengo claro que no le diré que el camino para salir de esa situación es devolver la misma acción hacia otro compañero.

 

Mi consejo.

Ese no es el camino, y si lo eliges como yo lo hice en determinadas situaciones; seguramente el día de mañana no podrás sentirte orgullosa de lo que hiciste; como yo.

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