Mamá va a la universidad

Cómo es eso de estudiar siendo madre

No voy a contar como sacarse una carrera siendo madre y no morir en el intento, porque sería mentir. He muerto y he resucitado no sé cuantas veces ya por el camino: igual una o dos en cada semestre (que no pasa nada por reconocerlo). 
Algunos de motivos por los que puedes morir en el intento (y resucitar, no lo olvides), pueden estar relacionados directamente con la universidad -entregas dentro de límite o no, posibilidad de suspender examen, etc.-, o con el objeto de la maternidad, es decir: tu(s) hijo(s) -está malo, hospitalizado, tiene vacaciones en la guarde y tú exámenes, etc.-. 

No obstante, otras circunstancias ajenas a las anteriores también pueden afectar a que logre mis objetivos cada semestre: el turno que me den en el trabajo, y adversidades varias como pueden ser que caídas de papá limón en moto, pérdidas familiares, compromisos que adquiero con mi familia (ayudar con la ‘iaia’ limón, echar una mano a mi madre en las tareas domésticas, pasar tiempo con mis sobrinos…). 

 Con esto lo que quiero decir es que no se trata sólo de tu hijo, tus responsabilidades con él, y las de la universidad, sino que además de ser madres y universitarias a menudo acostumbramos a ser también amas de casa, trabajadoras, emprendedoras… Ahora que lo reflexiono: con el jaleo que tengo ya (trabajo, universidad, maternidad, familia…) yo misma me pregunto porque me meto en depende qué jardines, véase este blog.  


Lo que sí que he aprendido volviendo a la universidad que conocía siendo una chica normal; ahora siendo madre y con unas prioridades completamente diferentes a las anteriores, es a sobrevivir con un mínimo de dignidad los semestres y a que no me supere todo ello.

Claro que me gustaría poder disfrutar como antes de la carrera, que me sigue apasionando; pero no puedo aplazarla ni alargarla más (conseguir mi objetivo: la titulación), ni seguir gastando dinero en matrículas lentamente con pocos créditos en una universidad privada online. 

No puedo permitirme como antes trabajar en cualquier turno en el CRAE, y perderme ver crecer a mi hija. Tampoco disfrutar de las asignaturas saboreándolas como antes, buscando siempre alcanzar la matrícula de honor para el siguiente semestre ahorrarme unos eurillos de la matrícula que tanto me cuesta pagar. 
De alguna manera cuanto antes la tenga antes se beneficiará mi familia y mi hija de ello. Y desde que nació se ha convertido en una necesidad sacarme el grado en educación social. 

Mi sistema

Mi sistema no sé si será válido para otros, pero yo creo que cada uno debe idear un sistema de acuerdo a sus características personales, familiares, etc. Después de algunos semestres como mamá, donde ha cambiado por completo la calidad y la cantidad de tiempo que puedo invertir en la universidad, he llegado a la conclusión que el sistema que mejor me funciona es el que yo llamo la carrera de fondo.

Consiste en no dejar de pedalear. Nunca. Jamás. No puedes parar ni detenerte, casi tampoco para mirar hacia atrás. No tienes ni idea de lo que viene por delante; hay mucha niebla. Pero tu pedalea, por si luego por lo que sea inevitablemente hay que parar repentinamente.
Es decir, empieza el semestre, y debo de trabajar desde el día uno. Dejar todo terminado lo que se haya pedido o marcado por el consultor, antes de plazo, y anticiparme a las siguientes directrices del consultor, leyendo de manera anticipada los materiales de las próximas actividades. 

Al principio de semestre puede darte la sensación de que haces el tonto y que no hace falta entrar en ese ritmo; pero cuando menos lo esperas cualquier imprevisto (otitis, bronquitis, etc.) puede hacer que de repente, esta misma semana no puedas dedicar ni una sola hora a la universidad, e incluso no puedas entregar trabajos o presentarte a exámenes. Todo lo que hayas adelantado lo agradecerás con creces en estas situaciones; que ocurren una tras otra, y sobretodo al empezar la guardería después de verano, por ejemplo.

La realidad

Al igual que con la maternidad no lo podemos controlar todo, habrá situaciones en que por lo que sea, tenga que rendirme, como ya me ha ocurrido. Y no pasa nada, forma parte del camino y del aprendizaje también. 

Me permito rendirme, abandonar, dejar la asignatura para examen final si otras me exigen más dedicación; pero me obligo siempre a no dejarlo a la primera de cambio, a coger fuerzas después de respirar el tiempo que sea necesario, para quemar todos los cartuchos implicándome tanto como puedo. 


Lo importante 

Y si es necesario: parar. No pasa nada. Ellos; mi familia, son lo primero. Antes que la universidad, que el dinero que invierto en ella, que nuestra salud, que nuestra felicidad… Antes que todo: ellos.

¿Y vosotros, cómo lo hacéis? ¿Trucos? ¿Consejos? Espero vuestros comentarios

Un comentario en “Mamá va a la universidad

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